domingo, 2 de septiembre de 2012

TODO LO QUE ES un rebulú de los temas.

A veces uno hace todo con la mejor intención y las cosas se dan la vuelta sin que te des cuenta, y solo te queda el sentimiento ese de que la fregaste otra vez y que más vale que aprendas a callarte la boca, mind your own business. Pero eventualmente te das cuenta de que lo importante es que le des con todo a la vaina y si la friegas, pues la friegas. Echando a perder se aprende, disculpas sinceras, restitución si es necesario y a otra cosa. No podemos dejar que el miedo a quedar mal o a enemistarse con alguien nos impida buscar amar como Cristo nos amó, hasta la humillación y la muerte. Todo lo que es a mí, me importa un soberano rábano. Cuando la friegas tan consistentemente como yo, aprendes full. 
La cosa es que poco a poco tienes que guiarte más y más por la caridad, y te irás equivocando menos. No podemos vivir de acuerdo al título de este blog (si te he visto no me acuerdo) y hacernos los locos.
Me estoy dando cuenta de que mis posts han perdido el humor. Por alguna razón me está saliendo con la gente cercana a mí pero ya no para escribir. Eso pasa también con la caridad, a medida que se enfría se reduce el círculo de personas a las que servimos, y es una pena. Yo por eso he decidido optar por una de dos actitudes ante la gente: o soy lo que soy y digo lo que me nace, sin ningún respeto humano y con la sola intención de defender la verdad, o me callo la boca y me limito a lo que la cortesía obliga. Pero no voy a ser un hipócrita que pone una máscara cuidadosamente adaptada a las circunstancias. A ser falso, mejor ser prudente y callarse la boca. No tengo que quedarle bien a nadie más que a Dios, y la caridad con el prójimo que eso implica será la única medida de mi cortesía y educación. Y eso es algo que hay que hacer incluso cuando están en juego intereses sociales y económicos, no sólo cuando se habla de Dios.
Cambiando de tema, ayer estuve en presencia del Santísimo Sacramento del Altar durante un buen rato. Y aparte de reconfortarme profundamente ("gustad y ved que bueno es el Señor, dichoso quien se acoge a Él") salí con la convicción de que no hay que gastar pólvora en gallinazos. Hay que comerse el mundo, y el que no quiera seguir el paso (una vez hayas agotado todas las instancias a las cuales nos urge la caridad de Cristo) no puede detenerte. Llega un punto en el que la única herramienta que queda es la más poderosa: la oración.
Otro tema sin aparente relación: María Santísima nunca Jamás deja sin respuesta una intención que se le entregue con confianza y abandono. Lo sigo comprobando. A veces la respuesta es diferente de la que uno querría, pero incluso en esos casos llega con singular dulzura. TOTUS TUUS.