jueves, 1 de octubre de 2020

Sobre Trump (o la inesperada virtud de ser oportuno)


Advertencia: Todo esto es una divagación basada en lo que veo e intuyo. No voy a citar fuentes, y si me equivoco pues me equivoco. O sea, estoy poniendo un feeling por escrito. Concluyan de ello lo que les parezca.

Tal vez la forma más tonta de ver la elección que en un mes harán los ciudadanos del país más poderoso del mundo es también la más común: como una disyuntiva entre un narcisista repleto de defectos y el títere zombie del establishment. Lo es; pero la reducción de la democracia a los méritos y defectos de sus representantes humanos es sumamente peligrosa. Entre otras cosas, porque en un sistema medianamente estable (y el sistema americano lo es) la personalidad del elegido no puede más que las instituciones establecidas para balancearlo, para limitar su poder y darle participación también a quienes no están de acuerdo con sus ideas; y sus ideas solo serán aplicadas si respetan las reglas de juego más básicas: la constitución en este caso. Por ello, elegir a alguien por su personalidad más que por sus políticas es una trampa que les encanta a las élites que lo apoyan y que se benefician de las políticas que quedan en segundo plano en el discurso de campaña.
Es siempre más importante la corriente filosófica y política que promete cada candidato, y que cuente con el apoyo suficiente de la población reflejado en el poder legislativo. Pero en el caso de Trump parece claro que su fuerza no está en una corriente muy sólida de pensamiento político, sino en el rechazo de la mitad de la población al establishment de ambos partidos. La política de gobierno grande, beneficios a los ricos, exportación de trabajos, resurgimiento de luchas de clases y constante alimentación del "military industrial complex" que ambos partidos en mayor y menor medida empujaron los últimos veinte años o más, acercándose a las élites globalistas europeas, y la evolución de la economía que requiere dos ingresos para pagar un arriendo han dejado una gruesa parte de la población con la sensación de que les han robado el sueño americano. Algunos buscan culpables en los migrantes (que las élites aman como mano de obra barata y relativamente indefensa), y muchos otros ven la clara intención de quitarles sus armas, sus ingresos (a través de impuestos) y su libertad de expresión y religión en las actitudes y acciones de las élites intelectuales costeras. 

El otro lado ve a Trump como un impedimento al "progreso" en todo sentido: quieren que el estado tenga más influencia en la vida económica y social de la nación, y Trump, con su defensa de la causa pro-vida, los derechos individuales del cuidadano con respecto a las armas, su rechazo a la migración y su poca inclinación a participar en guerras lejanas impide la construcción de una sociedad "más justa". 

En pocas palabras, Trump le puso un freno a una ola globalista de corte progresista que ya arrasó con Europa Occidental y los intelectualoides de todo el resto de América, y el establishment no se lo perdona. No se lo perdona China, que quiere un Occidente debilitado por causas decadentes y discusiones de "privilegio" e "identidades sexuales" mientras se come a sus vecinos crudos y a los mercados cocinados (por occidente). Y queda en una posición interesante con Rusia, que defiende principios parecidos en lo social pero sin las libertades personales.

Yo en lo personal creo que ese país ha llegado a ser tan poderoso porque sus ciudadanos han sido esencialmente libres de pensar, decir y hacer lo que les de la gana para salir adelante. Más en unas épocas y menos en otras, pero libres al fin, de una manera que casi en ninguna otra parte del mundo; y una vez Europa Occidental se entregó, los Estados Unidos se convirtieron en el último gran bastión de esa manera de ver el mundo: menos estado, más innovación, menos castas, más mérito. 

¿Qué pasa hoy? Veamos si se me entiende poniéndolo así.

Hace muchos años, los orcos del totalitarismo empezaron su ataque contra Occidente con el Anillo Único: la llamada "Justicia Social" (no voy a entrar aquí a explicar la trampa de la justicia social. Otro día será). Occidente, fuerte en sus valores religiosos y sociales, puso una fuerte resistencia. Elrond e Isildur vencieron al enemigo, pero no destruyeron el Anillo. Y el Anillo empezó a envenenar Occidente desde adentro.
Algunos años después, los orcos atacaron otra vez. Avanzaron desde Mordor (los Soviéticos) y Isengard (los nazis). Occidente resistió, con Aragorn, Legolas, Gandalf, Théoden y la unión de los pueblos libres para evitar la oscuridad. Aparentemente la victoria fue total en este lado del mundo, y se depositó el Anillo allá donde nació. Allá que se maten.
En esta versión de la historia sin embargo, los orcos más guapos botaron preñando a las occidentales más feas, y dejaron sembrada una raza maldita de socialistas en todo Occidente. Estos socialistas siguieron derramando ponzoña en sus países (Latinoamérica a la cabeza) hasta que fueron evitando que la libertad engendre prosperidad en muchas partes del mundo.
Y hoy, sin recurrir a guerras sangrientas, atacan otra vez a la libertad, la vida y el futuro del ideal occidental desde adentro, y no encuentran resistencia. No hay Aragorn, no hay Elrond, no hay Frodo. Todos sus descendientes están cómodos viendo la tele y buscando placer barato, participando de activismos pendejos para saciar la sed de justicia que las sociedades enfermas en que viven han casi asesinado en sus pobladores. Sociedades que permiten cubrir necesidades pero eliminan el ansia de grandeza en un torbellino de consumo y gratificación inmediata. Mientras sus libertades son erosionadas, pelean por las de los perritos. Mientras sus derechos se van restringiendo, buscan restringir los de los otros. Entregan su iniciativa a cambio del derecho a prebendas estatales. Las grandes casas del pasado se han desentendido de su responsabilidad y se ocupan solo de acumular riquezas, que les garantizan estabilidad. Controlan la energía, la comunicación, las finanzas y la salud de miles de millones de personas, y se han aliado con los oscuros políticos: yo no te toco tu riqueza (y evito que te compitan), tú no me tocas mi poder.
Algunos pobres ilusos creen que hacen la revolución contra el sistema, sin darse cuenta de que son peones del sistema para reprimir a los que le representan un verdadero peligro: los hombre y mujeres libres. Los hombres y mujeres libres apenas están despertando a la realidad del embate de las élites contra su vida, su familia y su propiedad. Pero ya entregaron su información, su deuda, su tiempo, y la educación de sus hijos antes de darse cuenta.

Ahora, Trump no es Aragorn. No es ni medianamente Pippin. Pero por esas casualidades de la vida, es el representante de los hombres y mujeres libres (aunque inluso muchos de ellos no se den cuenta), la figura visible de resistencia a la entrega de Minas Tirith a las fuerzas del Señor Oscuro. Es el único que en su narcisismo vio que tomando la bandera de Occidente podía ser presidente, y sin saber leer ni escribir, transformó su habilidad para persuadir y innegable capacidad para la burla en una plataforma fuerte para valores que nunca ha vivido. 
Hay otros focos de resistencia. Pero esos focos de resistencia (Polonia, Hungría, etc) corren el riesgo de sobrecorregir y generar totalitarismos fascistas. Trump tiene la ventaja (aunque tal vez él preferiría que no sea así, no es ningún santo) de que el sistema en el que se basa su país es fuerte y tiende a la libertad.

Hay quienes quieren que pierda porque la situación es inestable. No parecen notar que la estabilidad anterior era un constante descenso al abismo, y ahora hay un esfuerzo desestabilizador de los poderosos que hace perder la paz. Si gana Trump, seguirá la lucha. Si pierde, la resistencia será aplastada y la relativa libertad que aún tiene el mundo civilizado menguará a estados de vigilancia policiales, la destrucción de la familia y a un aumento aún mayor de la desigualdad que tanto condenan.

Yo quiero que gane. Pero yo qué sé. Capaz las horribles que quieren quemar el centro en nombre del aborto tienen razón. Capaz los ilusos que entregan su información a las aplicaciones chinas no tienen nada que temer. Capaz debemos permitir que Europa sea invadida por salvajes que violan y pegan a las que se atreven a usar falda. Tal vez debemos dejar que metan preso al que dice que el pecado es pecado, y dejar que degenerados eduquen a nuestros hijos. Tal vez el progreso en verdad es dejar que los "sabios" y los "cultos" nos pastoreen como animalitos, que censuren los libros y eliminen los episodios de las series que les parecen ofensivos. 

Tal vez Minas Tirith ya cayó, y vienen por nosotros a La Comarca. 

Espero que no.   

viernes, 30 de noviembre de 2018

Aunque sea poco, aunque sea tarde.


Al parecer, ya no voy a tener en lo que me queda de vida la oportunidad de besarte, y de sacarte de ese mundo de mierda, de tu jaula de oro. Seguramente nunca tuve una oportunidad, y está bien. No guardo resentimiento, pero sí arrepentimiento. Esta es una oportunidad más para hacer carne ese cliché tan cierto y tan doloroso: lo que más duele es lo que uno no hizo.

Por muchísimo tiempo no estuve a la altura. No digo físicamente, intelectualmente o económicamente (aunque también fuera el caso), sino anímica, espiritualmente. Dejé que mis inseguridades y mis miedos, el terror a ser rechazado y a fracasar, el miedo a la opinión de cualquiera fuera de los dos me impidiera sacarme de la duda pronto y con certeza. Y eso hizo que guardara una esperanza tonta en la parte de atrás del corazón mientras tú hacías tu vida y yo la mía.  Y ahora, que me encuentro a mí mismo en un camino que disfruto, en un momento en que confío en mí mismo como no lo hacía tal vez incluso desde antes de conocerte,  en que me importa un rábano lo que piensen tus amigos, los míos, tus parientes y los vecinos, y en que podría enfrentar el rechazo o el fracaso con verdadera hombría, se hace patente por escrito y sacramentado que nunca voy a tener esa chance. Y me veo arrancado de la cómoda fantasía de “algún día intentaré”.

No escribo esto para ti, lo escribo para mí. Y no quiero que parezca que tengo rencor y que es algo más importante de lo que es, pues simplemente este momento me ha permitido enfrentar cosas mías que estaban guardadas desde hace años y de las cuales lo que he sentido en estos días por que te “pierdo” (aunque nunca te haya tenido) es más que todo un síntoma. Porque lo que siento (y entiendo) porque tu desaparezcas es lo que siento y entiendo de muchas otras mujeres y amistades y trabajos y viajes y conversaciones. Tal vez me animo a escribir esto porque tú eres emblemática, porque tal vez nunca te quise manipular, porque tal vez nunca te quise descifrar. Porque quise dejarte como una ilusión limpia, esconder tus defectos y refugiarme en una ignorancia ilusa. A pesar de todo, quisiera que lo leas, porque hay cosas que quisiera decirte y que las entiendas dentro de todo este contexto.

Quiero que seas feliz. Espero que lo que vas a hacer lo hagas enamorada, ilusionada, convencida. Sé que es un tipo bueno. Eso ya es bastante. Pero espero además que te haga reír, que te haga pensar, que te haga sentir segura. No segura simplemente en una forma económica y física, sino espiritual. Espero que él sea tu refugio y tu complemento. Y que a la larga, las expectativas que están implicadas por tu posición social y la suya nunca impidan que seas todo lo que quieres ser, que sé que es mucho más de lo que te has atrevido a hacer hasta hoy. Sé que en tu corazón lo importante va mucho más allá de lo material pero no sé si en tu mundo has podido verdaderamente vivir como ese corazón te dicta. Espero que él te libere y que no estés conformándote con lo que tienes, porque eso no sería justo ni para ti ni para él. Como dice la canción, “puedes jurar que al que te quiere, lo bendigo… quiero que seas feliz…”

He sido siempre uno de esos débiles que tiende a la oscuridad, y a quien sus ilusiones ridículas ayudan a mantenerse a flote. Pero ya no más. Aunque no haya sido tu intención sacarme de esa dinámica con tu decisión, has ayudado sin saberlo, y te agradezco. Que le entregues tu vida a otro es el último clavo en el ataúd de quien por demasiado tiempo fui, a quien entierro con un único dolor: no haberlo matado antes.

Fuiste por casi media vida el símbolo de mis fracasos. Espero ahora, de esta extraña manera, que seas símbolo de mis triunfos.

Y que, como siempre, Dios te bendiga. Les bendiga.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Lean, si gustan. Pero ténganmen paciencian.

Pasa el tiempo, y cada vez es más difícil encontrar un espacio en el día para escribir algo acá. Y hoy es el día en el que me decido a sentarme a exprimir algunas líneas de mi desmejorada reflexión por una razón muy simple. Es Miércoles de Ceniza. 


Si leíste "Miércoles de Ceniza" y ya pensaste que te voy a decir que te conviertas y creas en el Evangelio, pues estás en lo coooooorrecto! Pero no es tan directa la cosa. Vamos por partes.



El Ecuador, el único sitio donde quiero vivir (y donde me quiero morir) se va a pique. Una sociedad enferma de egoísmo a un punto tal que ya no es capaz de ver su propia implosión, unas élites que compran su paz con sobornos y embotan sus conciencias con placeres, un pueblo que ha mamado con gusto el resentimiento que se le propone desde el poder para tener a quien echarle las culpas (algunas tal vez con razón) de todos sus males. 

Asistimos, ya no queda duda, a los últimos decenios de gloria de la civilización occidental. Lo he dicho antes y lo diré mil veces. En los países de la Europa más liberal y progresista las mujeres tienen miedo de salir a la calle porque hordas de refugiados "menores de edad" les roban y les violan a todas horas del día, y los medios de comunicación tradicionales no dicen nada porque podría ser políticamente incorrecto, tildado de racista o anti islámico. En España quieren meterles presos a unos panas por sacar a la calle un bus que dice que los hombres nacen con pene y las mujeres con vulva. Y en el Ecuador ir a misa el domingo del feriado de carnaval es tratado (en ausencia de los que se fueron a misa porque quieren darle un ratito a Dios) como una locura de quienes no saben disfrutar la vida.


Yo estoy cada vez más convencido de que mi lucha (y no, no estoy haciendo una referencia a Hitler, brillantes adalides de la corrección política que descontextualizan cualquier cosa para probar su punto) no es desde la tarima, el activismo, la comunicación o la violencia. Y les voy a explicar por qué.



1) El posmodernismo es la muerte de la razón. La guerra cultural que venimos presenciando desde hace tanto tiempo está esencialmente perdida. Quien no sabe pensar, quien no puede construir un argumento lógico a partir de la evidencia tanto empírica como razonable, nunca te va a entender. 



2) Los comportamientos desordenados están ya del todo enraizados en la cotidianidad. Menciónese a saber dos puntos prosigo procedo a enumerar: El uso de drogas, la vida sexual irresponsable, la trampa como método diario de progreso, la inexistencia absoluta del concepto de honor en la vida diaria de casas, familias, empresas, estado.



3) Un pasito palante María. Digo, los artistas como líderes de opinión, las canciones del impresentable de calle 13 como fuente de doctrina, la feización del arte (o sea, la pérdida del concepto de belleza desde unos estándares mas o menos medibles) y la consecuente baja en las expectativas y EXIGENCIAS de la sociedad hacia su cultura, hacen que la misma deje de ser un instrumento que nos abra la mente hacia las infinitas posibilidades de la vida y el universo, y se convierta en una prisión que nos limita a la risa fácil, lo sensual en primera plana, lo grotesco como bello y lo simple como única opción.



Empecé este post con un profunda tristeza. Empecé esta Cuaresma con una profunda tristeza. Pero mientras más escribo más me reconforta la idea que tengo ahora de en qué debe consistir mi lucha.



Cuando todo lo que se ha construido se derrumba, hay que construir desde el cimiento. Cuando 2000 años de civilización pierden sus frutos, hay que volver a la semilla. Y la semilla es la Cruz.


(Si no entiendes a qué carajos voy, es porque todavía no llego. "Es que no me tienen pacieeeeencia!".)


Digámoslo así. No voy a dejar de ser riguroso e inmisericorde a la hora de discutir ideas. No voy a aceptar razonamientos fallidos, y no voy a dar el mismo valor a las opiniones de Miley Cyrus que a las de Benedicto XVI. Pero le voy a poner el esfuerzo a aquello que hoy más lo requiere: el cimiento = la Cruz = el Amor.



Mi lucha será la del que se esfuerza por ser siempre amable, siempre honesto, siempre justo. Que en mi metro cuadrado haya bondad y que sea contagiosa. Porque si se ha perdido la honestidad, no podemos esperar rigurosidad analítica. Si se ha perdido la amabilidad, no podemos esperar belleza. Si se ha perdido la justicia, no podemos esperar honor.



Porque tenemos que volver al cimiento. Y el cimiento es el Amor.



TOTUS TUUS.

sábado, 1 de octubre de 2016

Te vas a sentir ofendido, no digas que no te avisé.

Hoooooooola mis longos! 
Hoy nada más quiero hacer una reflexión rápida sobre el mundo enfermo en el que vivimos.

En el Ecuador, una sarta de pillos sin conciencia (porque para ser de izquierda parece que la condición primordial es no tener conciencia) Se reagrupan diciendo que la revolución ciudadana no fue una verdadera expresión de la izquierda, y se proponen dividir a la oposición, seguramente para agarrarse un puestito en la asamblea o en algún ministerio si la cosa así lo permite. Y los ecuatorianos "de izquierda" consideran seriamente votar por Paco Moncayo y sus Arrepentidos del Correísmo, porque la otra condición para ser de izquierda es ser imbécil. 

En el mundo, el Abdalá de los gringos se enfrenta a la Correa de los gringos, el uno hablando estupideces y la otra mintiendo con la sonrisa en la boca. Y por todo lado los progresistas latinoamericanos que han vivido en Europa un año apoyan el progresismo estatista de la arpía esa, simplemente porque representa la amoralidad que a ellos les permite disfrutar de sus vidas sin regresar a ver ni al otro ni a Dios. No digo que deberían apoyar al demente ese. Digo que deberían tener la decencia de dejar de creer en todos esos monstruos amorales que son los políticos de todo el mundo.

En tercera instancia, me parece relevante mencionar que el Ecuador ya no tiene salida. Peor con una élite cuya única preocupación con los rumbos del país es cuando tiene que ver con su bolsillo. 

Una cosa parece clara: la gente decente va a comenzar a rebelarse contra la dictadura del género y el relativismo. Una cosa es que cada cual haga de su trasero un candelero y otra es que nos obliguen, so pena de irnos presos si no, a enseñar a nuestros hijos que hacer de su trasero un candelero es igual de bueno que cualquier otra cosa. Lo triste es que el vehículo de la estupidez son ustedes, las clases privilegiadas que maman la irracionalidad de la progresía, desde Frida Kahlo (Khalo? Kalho?) hasta el arte conceptual.
Sí, ustedes. Drogadictos degenerados. 
(Sí, yo sé que yo soy una basura y nadie me quiere. Pero tengo razón.)

Por último, ¿sí se han enterado de que en los países europeos que recibieron a todos esos refugiados sirios a cada rato hay violaciones grupales, asaltos y violencia islamista? ¿No?
Porque los medios no van a decir pío contra los musulmanes. ¿Por qué? Se los dejo de deber. Pero les propongo una reflexión: el entorno de libertad para que ustedes sean drogadictos degenerados nace del cristianismo. Les parecerá paradójico, pero porque son ignorantes. Y ahora quieren quedarse con todos los frutos del cristianismo arrancando el árbol. Buena suerte.

Saludos en casa.

miércoles, 6 de abril de 2016

En la penumbra de la hora que precede al amanecer pueden ser apreciadas muchas cosas, como el verdadero silencio de mundo que descansa o la compañía de un café y un tabaco antes de empezar el trabajo en el campo. 

El paseante no disfrutaba ni de la una ni de la otra. Hace rato que había dejado el café y el tabaco, porque vivía en sociedad y en sociedad es ya inaceptable envenenarse el cuerpo (como es también inaceptable no envenenarse el alma), y el silencio se desvanecía en el ir y venir de su propia respiración. El frío intenso, propio de las madrugadas sin nubes, convertía esa respiración en vapor, como cuando de niño esperaba el bus del colegio, convencido de que era un dragón. 

En la oscuridad de los minutos antes del alba hay muchas cosas que pueden verse mucho más claras. Era entonces que la mente desocupada del paseante era asaltada por esas incertidumbres malosas que rondan siempre al inteligente, esperando que el trabajo y el ocio dejen una almena sin defender: la posibilidad de la enfermedad y la muerte, el inevitable estancamiento profesional, el sentir que pasan los días y no dejan nada, y la sombra de la soledad. 

Hay gente que se pasea por todo el mundo con la única intención (parecería) de subir fotos al Facebook. Hay gente que se embrutece todos los fines de semana con la sola finalidad (parecería) de reírse con el recuerdo de lo que no se acuerda. Hay gente que se gasta medio sueldo en una cena con la exclusiva finalidad (parecería) de tener algo que no tienen todos. Y hay gente que no encuentra solaz en ninguna de estas cosas pero quisiera envidiar a quienes (parecería) sí lo encuentran. 

El paseante se concentró en su respiración. El letargo de sus músculos poco a poco daba paso a una sensación de alivio, como las montañas poco a poco iban cediendo ante el sol. Los primeros rayos golpearon su cara y lo cegaron, y algo de calor le invadió el cuerpo. Y por un segundo se acurrucó en el dulce placer de la certeza. 

Había vencido. Pasó por un quiosco, se sentó en un café, pidió un expreso doble y se prendió un tabaco. Hay victorias que bien valen otras derrotas. Y él, aunque no sin cicatrices, había vencido a la penumbra.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Only a Sith deals in absolutes (o de como me voy dando cuenta de que soy Sith)

No es nueva en mi vida la sensación de no pertenecer a nada, de ser un "misfit". Como cuando eres un chico decente de ir a los toros y camisetas Ralph Lauren y acabas en un concierto de la Papaya Dada, o el artista plástico vegano que se despierta de un trip en una subasta de caballos árabes en El Condado (aunque cuando este es el caso parece haber intención de parte del papayero, porque se da cuenta de que está alcanzando su meta de ser "diferente"). 
Dada situación implica riesgos patentes de parte y parte: puedes creerte el bastión de decencia en un maremágnum de depravación y comunismo o considerarte el honesto transgresor en un ciclo sin fin de mojigatería y explotación (*nota del autor: no sé si mojigatería es una palabra o debe decirse mojigatez, mojiguismo, mojigacia. Seguro algún activista de Yale puede basar su tesis de PhD en la importancia de la etimología y la consonancia social de cada palabra desde un enfoque de género, favor atender, si no está muy ocupado haciendo candados). Pero en ambos casos hay una sensación de pez fuera del agua porque tienes una certeza de que hay unas aguas a las cuales volver.
Parece ser que ahora las dos cosas (los niños bien y los niños mal) se han mezclado, como cuando se te riega el jugo en la sopa, en consonancia con ese espíritu indecente de sincretismo que nos abruma. Ahora parece ser que para la clase media alta occidental lo único enfermizo y reprochable es la convicción. 
Decía Chesterton (y voy a parafrasear, vayan con sus normas APA APAsearse) que el buen soldado no lucha porque odia lo que tiene delante, sino porque ama lo que deja atrás. Y yo añado (porque así de osado soy) que justo el problema es que lo único que amamos hoy es a nosotros mismos, y por ende a cualquier guerra no nos impulsa más que el odio a todo aquello que amenace esa imagen romántica de lo que somos y lo que creemos merecer. No hay aguas a las cuales volver porque nunca te sales de tus aguas, tibias y calmadas.
Tengo la esperanza de que el ser un misfit sea señal de que mi alma grita que no somos peces de aguas calmas, tibias. Y mientras me voy quedando sin amigos y mi lengua se va quedando sin filtros asumo que, si bien parte de eso será porque soy un tipo bien despreciable, al que le cuesta suavizar sus palabras y acciones (por miedo a que no se le entienda), al menos una parte será porque no mismo me logro acomodar. Porque aunque yo tampoco (por cobarde) me alzo con las armas de la caridad y la paciencia, sí creo en la caridad y la paciencia (con las personas, jamás con las ideas).  Porque la otra opción es que sea solo sociópata o de plano muy amargado. 
O capaz es porque siempre tengo hambre. Y no de gloria; de grasas saturadas y azúcares refinados. Ve tú a saber.

Saludos en casa.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Dios bendiga a los bomberos

Hoy tengo una tristeza enorme. Dos bomberos se han muerto en el incendio de Puembo, haciendo su trabajo por un sueldo injusto mientras nosotros festejamos la última estupidez de un concejal mocero o de la campeona de los derechos de la mujer con la que disque ha andado moceando.

Esos bomberos sí son héroes. Como son héroes los profesores que se apasionan por que los guambras no se envenenen desde chiquitos, y los sacerdotes que dejan su vida por servir a los olvidados. Como los que acogen en su casa a un refugiado, y las monjitas que pasan una vida entera cuidando enfermos terminales porque entienden el valor de pasar los últimos momentos con un poco de cariño y tal vez una esperanza. Como son heroínas las madres solteras que trabajan de jardineras y se pelean por tener horas extras en los parques de las ciudades. Héroes los policías que se toman en serio su trabajo, los médicos que no duermen porque saben que tienen un don escaso, los jubilados que se visten con su terno y su sombrero todos los días para ir a pelear una jubilación que una patria ingrata les quiere ningunear. Héroes los padres que se suben en un bote para huir de la guerra con sus hijos, y los cristianos que se dejan matar por su Fe.

Por otro lado, no son héroes los periodistas deportivos, no son héroes Messi ni Cristiano. No son héroes los parásitos hipócritas que nos dicen que no compremos en Colombia pero compran en Europa y viajan en primera clase, y no son héroes los que viajan medio mundo con la plata que les sobra para salvar perritos de que se les coman los chinos. No somos héroes los que ponemos una foto de un niño ahogado en el Facebook, porque no hacemos NADA por cambiar las desigualdades que claman al Cielo. No es tampoco un héroe ese que con el pretexto de las mismas desigualdades se ha comprado aviones privados (sí, PLURAL), casa en Bélgica, admiradores e "incondicionales".

Dios bendiga a los bomberos.