martes, 13 de marzo de 2012
Vivimos Aburridos
Vivimos aburridos. Nos posee una ansia malsana de divertirnos constantemente y tenemos miedo de mostrar ilusión o emoción por la misma diversión que tan ansiosamente buscamos. Es evidente que la búsqueda desenfrenada que tenemos es un simple síntoma del vacío existencial que es tal vez la gran plaga de nuestros tiempos.
Dice Dostoiesvsky (no me acuerdo en donde y refiriéndose exactamente a que) que el hombre no puede vivir sin arrodillarse. Lo que pasa simplemente es que hemos decidido arrodillarnos ante ídolos bajos, ante "semidioses" intermedios, ante creaturas temporales que encuentran su hogar en una de las tres realidades siguientes: tener, poder, y placer.
Evidentemente toda creatura es limitada, y por ende la satisfacción que cualquiera de ellas nos brinda es limitada, finita, en esencia es imperfecta. No quiero decir con eso que la satisfacción de oír una buena canción o comer una sabrosa comida sea imperfecta en calidad; puede ser perfecta dentro de su naturaleza y su fin. Pero no satisface plenamente nada más que algo temporal. Creo que por eso hemos perdido la ilusión por los pequeños gustos de la vida: porque hemos esperado más de ellos de lo que en verdad nos pueden dar, y nos han decepcionado. Hemos buscado contacto humano real en un dibujo animado, metafóricamente hablando. Y por ello seguimos teniendo miedo de no encontrar en ellos real satisfacción. Hemos llegado a una generación en la cual la fuerza (o anti-fuerza) dominante es la apatía.
Yo personalmente creo que cuando algo anda muy mal hay que ver quien lucra de la situación, para así saber quién busca que la situación se mantenga; y aunque suene a teoría de la conspiración estoy convencido de que hay gente interesada en tenernos apáticos: los grandes grupos de poder sin excepción promueven comportamientos que nos esclavizan en la incesante búsqueda del tener, el poder, y el placer.
Dice Dostoiesvsky (no me acuerdo en donde y refiriéndose exactamente a que) que el hombre no puede vivir sin arrodillarse. Lo que pasa simplemente es que hemos decidido arrodillarnos ante ídolos bajos, ante "semidioses" intermedios, ante creaturas temporales que encuentran su hogar en una de las tres realidades siguientes: tener, poder, y placer.
Evidentemente toda creatura es limitada, y por ende la satisfacción que cualquiera de ellas nos brinda es limitada, finita, en esencia es imperfecta. No quiero decir con eso que la satisfacción de oír una buena canción o comer una sabrosa comida sea imperfecta en calidad; puede ser perfecta dentro de su naturaleza y su fin. Pero no satisface plenamente nada más que algo temporal. Creo que por eso hemos perdido la ilusión por los pequeños gustos de la vida: porque hemos esperado más de ellos de lo que en verdad nos pueden dar, y nos han decepcionado. Hemos buscado contacto humano real en un dibujo animado, metafóricamente hablando. Y por ello seguimos teniendo miedo de no encontrar en ellos real satisfacción. Hemos llegado a una generación en la cual la fuerza (o anti-fuerza) dominante es la apatía.
Yo personalmente creo que cuando algo anda muy mal hay que ver quien lucra de la situación, para así saber quién busca que la situación se mantenga; y aunque suene a teoría de la conspiración estoy convencido de que hay gente interesada en tenernos apáticos: los grandes grupos de poder sin excepción promueven comportamientos que nos esclavizan en la incesante búsqueda del tener, el poder, y el placer.
lunes, 12 de marzo de 2012
Un inicio de reflexión
Ayer bajaba manejando de Quito sumido en algún profundo pensamiento, cuando me golpeó en la costilla la repentina conciencia de algo terrible: había estado oyendo algunos segundos de una canción de Ricardo Arjona que sonaba en la radio. Obviamente mi reacción inmediata fue darle de quiños a la radio hasta que se calle o suene otra cosa. Innecesario decir que tan traumática experiencia me ha impedido recordar aquello tan importante en lo que estaba pensando. Arjona ataca de nuevo, y sigue siendo el peor enemigo del pensamiento profundo y la excelencia intelectual en Latinoamérica (él y todos los gobiernos de izquierda que se basan en el culto a la personalidad).
La mediocridad reinante en la música popular seguramente es síntoma inequívoco de algo muy malo, algo inherentemente desordenado en la estructura espiritual del mundo. ¿En qué me baso? En que creo que al menos antes los músicos populares, en su gran mayoría, tenían algo que decir; desde los grandes exponentes del rock n roll hasta los salseros como Rubén Blades, todos se caracterizaban por una solvencia real en los instrumentos o en una capacidad real de comunicar una idea, por errónea que esa idea nos pueda parecer; y muchas veces eran tan inteligentes como brillantes músicos.
No quiero con esto desmerecer la música (o el arte en general) que simplemente es divertida sin tener mucho condumio. Yo mismo disfruto intensamente de temas tan prosaicos como "te compro tu novia" de Ramón Orlando (creo) y "I wanna be sedated" de Ramones. Pero sí creo que responden mucho más a una real humanidad, jocosa, franca y frontal.
Para mí la oposición ha de hacerse directamente con el fenómeno actual del pop: Justin Bieber. No niego que el guambra sepa cantar. Pero para mí la marca de un artista verdadero es la capacidad para comunicar, más que la que tiene para cantar. ¿Por qué? porque el talento no es mérito tuyo (en principio), te lo dio Dios, o tu madre, o la naturaleza (el desarrollo de ese talento con la práctica y la constancia sí es meritorio en quien sea, ojo). En cambio la honestidad y la fuerza hacen exitosos a tipos que cantan terriblemente feo, pero genuinamente.
And I was like
La mediocridad reinante en la música popular seguramente es síntoma inequívoco de algo muy malo, algo inherentemente desordenado en la estructura espiritual del mundo. ¿En qué me baso? En que creo que al menos antes los músicos populares, en su gran mayoría, tenían algo que decir; desde los grandes exponentes del rock n roll hasta los salseros como Rubén Blades, todos se caracterizaban por una solvencia real en los instrumentos o en una capacidad real de comunicar una idea, por errónea que esa idea nos pueda parecer; y muchas veces eran tan inteligentes como brillantes músicos.
No quiero con esto desmerecer la música (o el arte en general) que simplemente es divertida sin tener mucho condumio. Yo mismo disfruto intensamente de temas tan prosaicos como "te compro tu novia" de Ramón Orlando (creo) y "I wanna be sedated" de Ramones. Pero sí creo que responden mucho más a una real humanidad, jocosa, franca y frontal.
Para mí la oposición ha de hacerse directamente con el fenómeno actual del pop: Justin Bieber. No niego que el guambra sepa cantar. Pero para mí la marca de un artista verdadero es la capacidad para comunicar, más que la que tiene para cantar. ¿Por qué? porque el talento no es mérito tuyo (en principio), te lo dio Dios, o tu madre, o la naturaleza (el desarrollo de ese talento con la práctica y la constancia sí es meritorio en quien sea, ojo). En cambio la honestidad y la fuerza hacen exitosos a tipos que cantan terriblemente feo, pero genuinamente.
And I was like
Baby, baby, baby ooh
Like
Baby, baby, baby noo
Like
Baby, baby, baby ohh
I thought you'd always be mine (mine)
Baby, baby, baby ohh
Like
Baby, baby, baby noo
Like
Baby, baby, baby ohh
I thought you'd always be mine (mine)
Con todo respeto, no me joroben. Y es que el problema radica en que antes el arte expresaba una filosofía, o un sentimiento desde el punto de vista de una filosofía, sea esta cual fuere. Entonces el rock n roll desde los 50's hasta acá puede a mi parecerme desordenado en su manera de ver el mundo, pero la música de hoy peca de algo mucho más grave: una total indiferecia hacia cualquier cosa que vaya más allá de la superficie del ser humano. Es puro sentimiento y puro placer. La música de hoy expresa lo que la sociedad vive: hemos superado la rebeldía intelectual y vivencial del tercer cuarto del siglo pasado y hemos llegado a la indiferencia total en todo lo que no sea relativo a tener, poder y placer. Y así llegamos a la peor plaga de la música actual, la música que más se va en contra de la dignidad de la persona, que la rebaja y la insulta: el reggaetón.
Lo mío no es escribir
Por eso esta vaina se llama pensamientos mediocres. Buena forma de desfogar las iras y frustraciones, sobre todo aquellas que son culpa de otros (jejeje). Dejé de escribir en cuaderno porque dejé de entender mi letra, y a veces la catarsis viene de la lectura posterior más que de la escritura misma, por más furiosa que esta sea. Además está de moda esto de escribir on-lay (eeeexito!).
Si por alguna razón aterrizaste en este blog, siéntete bienvenido y comenta nomás con gusto. Eso sí, escribo de lo que me de la gana cuando me de la gana. Puede ser algo relativo a la filosofía o el debido despotricamiento (o despotricación?) contra Alfredo Intriago o Ricardo Arjona, así que ya sabes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)