lunes, 12 de marzo de 2012

Un inicio de reflexión

Ayer bajaba manejando de Quito sumido en algún profundo pensamiento, cuando me golpeó en la costilla la repentina conciencia de algo terrible: había estado oyendo algunos segundos de una canción de Ricardo Arjona que sonaba en la radio. Obviamente mi reacción inmediata fue darle de quiños a la radio hasta que se calle o suene otra cosa. Innecesario decir que tan traumática experiencia me ha impedido recordar aquello tan importante en lo que estaba pensando. Arjona ataca de nuevo, y sigue siendo el peor enemigo del pensamiento profundo y la excelencia intelectual en Latinoamérica (él y todos los gobiernos de izquierda que se basan en el culto a la personalidad).
La mediocridad reinante en la música popular seguramente es síntoma inequívoco de algo muy malo, algo inherentemente desordenado en la estructura espiritual del mundo. ¿En qué me baso? En que creo que al menos antes los músicos populares, en su gran mayoría, tenían algo que decir; desde los grandes exponentes del rock n roll hasta los salseros como Rubén Blades, todos se caracterizaban por una solvencia real en los instrumentos o en una capacidad real de comunicar una idea, por errónea que esa idea nos pueda parecer; y muchas veces eran tan inteligentes como brillantes músicos. 
No quiero con esto desmerecer la música (o el arte en general) que simplemente es divertida sin tener mucho condumio. Yo mismo disfruto intensamente de temas tan prosaicos como "te compro tu novia" de Ramón Orlando (creo) y "I wanna be sedated" de Ramones. Pero sí creo que responden mucho más a una real humanidad, jocosa, franca y frontal.
Para mí la oposición ha de hacerse directamente con el fenómeno actual del pop: Justin Bieber. No niego que el guambra sepa cantar. Pero para mí la marca de un artista verdadero es la capacidad para comunicar, más que la que tiene para cantar. ¿Por qué? porque el talento no es mérito tuyo (en principio), te lo dio Dios, o tu madre, o la naturaleza (el desarrollo de ese talento con la práctica y la constancia sí es meritorio en quien sea, ojo). En cambio la honestidad y la fuerza hacen exitosos a tipos que cantan terriblemente feo, pero genuinamente. 
And I was like
Baby, baby, baby ooh
Like
Baby, baby, baby noo
Like
Baby, baby, baby ohh
I thought you'd always be mine (mine)
Baby, baby, baby ohh
Like
Baby, baby, baby noo
Like
Baby, baby, baby ohh
I thought you'd always be mine (mine)

Con todo respeto, no me joroben. 
Y es que el problema radica en que antes el arte expresaba una filosofía, o un sentimiento desde el punto de vista de una filosofía, sea esta cual fuere. Entonces el rock n roll desde los 50's hasta acá puede a mi parecerme desordenado en su manera de ver el mundo, pero la música de hoy peca de algo mucho más grave: una total indiferecia hacia cualquier cosa que vaya más allá de la superficie del ser humano. Es puro sentimiento y puro placer. La música de hoy expresa lo que la sociedad vive: hemos superado la rebeldía intelectual y vivencial del tercer cuarto del siglo pasado y hemos llegado a la indiferencia total en todo lo que no sea relativo a tener, poder y placer. Y así llegamos a la peor plaga de la música actual, la música que más se va en contra de la dignidad de la persona, que la rebaja y la insulta: el reggaetón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario