lunes, 7 de septiembre de 2015

Dios bendiga a los bomberos

Hoy tengo una tristeza enorme. Dos bomberos se han muerto en el incendio de Puembo, haciendo su trabajo por un sueldo injusto mientras nosotros festejamos la última estupidez de un concejal mocero o de la campeona de los derechos de la mujer con la que disque ha andado moceando.

Esos bomberos sí son héroes. Como son héroes los profesores que se apasionan por que los guambras no se envenenen desde chiquitos, y los sacerdotes que dejan su vida por servir a los olvidados. Como los que acogen en su casa a un refugiado, y las monjitas que pasan una vida entera cuidando enfermos terminales porque entienden el valor de pasar los últimos momentos con un poco de cariño y tal vez una esperanza. Como son heroínas las madres solteras que trabajan de jardineras y se pelean por tener horas extras en los parques de las ciudades. Héroes los policías que se toman en serio su trabajo, los médicos que no duermen porque saben que tienen un don escaso, los jubilados que se visten con su terno y su sombrero todos los días para ir a pelear una jubilación que una patria ingrata les quiere ningunear. Héroes los padres que se suben en un bote para huir de la guerra con sus hijos, y los cristianos que se dejan matar por su Fe.

Por otro lado, no son héroes los periodistas deportivos, no son héroes Messi ni Cristiano. No son héroes los parásitos hipócritas que nos dicen que no compremos en Colombia pero compran en Europa y viajan en primera clase, y no son héroes los que viajan medio mundo con la plata que les sobra para salvar perritos de que se les coman los chinos. No somos héroes los que ponemos una foto de un niño ahogado en el Facebook, porque no hacemos NADA por cambiar las desigualdades que claman al Cielo. No es tampoco un héroe ese que con el pretexto de las mismas desigualdades se ha comprado aviones privados (sí, PLURAL), casa en Bélgica, admiradores e "incondicionales".

Dios bendiga a los bomberos.