miércoles, 1 de marzo de 2017

Lean, si gustan. Pero ténganmen paciencian.

Pasa el tiempo, y cada vez es más difícil encontrar un espacio en el día para escribir algo acá. Y hoy es el día en el que me decido a sentarme a exprimir algunas líneas de mi desmejorada reflexión por una razón muy simple. Es Miércoles de Ceniza. 


Si leíste "Miércoles de Ceniza" y ya pensaste que te voy a decir que te conviertas y creas en el Evangelio, pues estás en lo coooooorrecto! Pero no es tan directa la cosa. Vamos por partes.



El Ecuador, el único sitio donde quiero vivir (y donde me quiero morir) se va a pique. Una sociedad enferma de egoísmo a un punto tal que ya no es capaz de ver su propia implosión, unas élites que compran su paz con sobornos y embotan sus conciencias con placeres, un pueblo que ha mamado con gusto el resentimiento que se le propone desde el poder para tener a quien echarle las culpas (algunas tal vez con razón) de todos sus males. 

Asistimos, ya no queda duda, a los últimos decenios de gloria de la civilización occidental. Lo he dicho antes y lo diré mil veces. En los países de la Europa más liberal y progresista las mujeres tienen miedo de salir a la calle porque hordas de refugiados "menores de edad" les roban y les violan a todas horas del día, y los medios de comunicación tradicionales no dicen nada porque podría ser políticamente incorrecto, tildado de racista o anti islámico. En España quieren meterles presos a unos panas por sacar a la calle un bus que dice que los hombres nacen con pene y las mujeres con vulva. Y en el Ecuador ir a misa el domingo del feriado de carnaval es tratado (en ausencia de los que se fueron a misa porque quieren darle un ratito a Dios) como una locura de quienes no saben disfrutar la vida.


Yo estoy cada vez más convencido de que mi lucha (y no, no estoy haciendo una referencia a Hitler, brillantes adalides de la corrección política que descontextualizan cualquier cosa para probar su punto) no es desde la tarima, el activismo, la comunicación o la violencia. Y les voy a explicar por qué.



1) El posmodernismo es la muerte de la razón. La guerra cultural que venimos presenciando desde hace tanto tiempo está esencialmente perdida. Quien no sabe pensar, quien no puede construir un argumento lógico a partir de la evidencia tanto empírica como razonable, nunca te va a entender. 



2) Los comportamientos desordenados están ya del todo enraizados en la cotidianidad. Menciónese a saber dos puntos prosigo procedo a enumerar: El uso de drogas, la vida sexual irresponsable, la trampa como método diario de progreso, la inexistencia absoluta del concepto de honor en la vida diaria de casas, familias, empresas, estado.



3) Un pasito palante María. Digo, los artistas como líderes de opinión, las canciones del impresentable de calle 13 como fuente de doctrina, la feización del arte (o sea, la pérdida del concepto de belleza desde unos estándares mas o menos medibles) y la consecuente baja en las expectativas y EXIGENCIAS de la sociedad hacia su cultura, hacen que la misma deje de ser un instrumento que nos abra la mente hacia las infinitas posibilidades de la vida y el universo, y se convierta en una prisión que nos limita a la risa fácil, lo sensual en primera plana, lo grotesco como bello y lo simple como única opción.



Empecé este post con un profunda tristeza. Empecé esta Cuaresma con una profunda tristeza. Pero mientras más escribo más me reconforta la idea que tengo ahora de en qué debe consistir mi lucha.



Cuando todo lo que se ha construido se derrumba, hay que construir desde el cimiento. Cuando 2000 años de civilización pierden sus frutos, hay que volver a la semilla. Y la semilla es la Cruz.


(Si no entiendes a qué carajos voy, es porque todavía no llego. "Es que no me tienen pacieeeeencia!".)


Digámoslo así. No voy a dejar de ser riguroso e inmisericorde a la hora de discutir ideas. No voy a aceptar razonamientos fallidos, y no voy a dar el mismo valor a las opiniones de Miley Cyrus que a las de Benedicto XVI. Pero le voy a poner el esfuerzo a aquello que hoy más lo requiere: el cimiento = la Cruz = el Amor.



Mi lucha será la del que se esfuerza por ser siempre amable, siempre honesto, siempre justo. Que en mi metro cuadrado haya bondad y que sea contagiosa. Porque si se ha perdido la honestidad, no podemos esperar rigurosidad analítica. Si se ha perdido la amabilidad, no podemos esperar belleza. Si se ha perdido la justicia, no podemos esperar honor.



Porque tenemos que volver al cimiento. Y el cimiento es el Amor.



TOTUS TUUS.