martes, 10 de junio de 2014

En vista del éxito alcanzado...

Mi prima querida me dice que le de vida al blog, así que me meto a los tiempos a chequear y ha tenido más visitas este mes que en los meses en los que de hecho publicaba seguido. Razón por la cual, a pesar de que estoy medio oxidado en esto de escribir (y en esto de pensar), me dispongo, a través de la presente, a una sarta de pensamientos inconexos en el mismo inconfundible estilo de siempre, con ironía, sarcasmo, ira, y la mejor de las intenciones. Además me parece que como el mundial comienza pasado mañana no vale dejarle para agosto.

En mis tiempos juveniles me desvié temporalmente por un camino interesante en términos musicales, que nos encantaba (y creo que todavía) a un poco de longos de mi generación y las anteriores: el punk. Nunca me hice punkero de adeveras, con las cadenas y los spikes y los pelos necios, básicamente porque la filosofía esa nunca me cuadró (a pesar de lo tentador que es odiar a los hippies y vivir en anarquía... y odiar a los hippies) porque Dios es orden (y AMOR, empezando por los hippies) y yo a Dios no le puedo sacar de la colada por ningún lado. Sin embargo vale la pena rescatar ese idealismo ciego de algunos de estos movimientos andergraun, porque para muchos (empezando por mi persona) la música punk, o el metal, o alguno de estos movimientos que a la final considero que no son para nada buenos en su conjunto, fueron la primera cachetada que nos sacudió y nos urgió a despertar de la basura del mainstream. Búsquense una canción de Rancid que se llama AS WICKED, medio ahí se cacha.

A riesgo de ofender a muchos de mis lectores, digo algo que he dicho siempre: a partir de la leva del 90 no sirven para nada. [EN ESTE PUNTO VALE HACER LA ACLARACIÓN: NO SON TODOS. NO TODO APLICA PARA LOS TODOS LOS IMPLICADOS. HAGO REFERENCIA A UNA TENDENCIA QUE PAREZCO NOTAR. CAPAZ SOLO SOY UN VIEJO AMARGADO. DEJA DE LEER Y ANDA SALVA A LAS BALLENAS] No sé si es porque ya no les tocó el servicio militar obligatorio, o porque nunca le vieron a la selección fracasar constantemente, o porque en vez de decirles que se esfuercen (y de darles un poco de tabla) les diagnosticaron cualesquier estupidez con su consecuente medicación, o porque no crecieron yendo al colegio un día sí y un día no por "las bullas", o sin luz un día no y el otro tampoco, por que no llovió en Paute, con miedo a veces hasta que los peruanos bombardeen Quito (no sé si alguna vez fue una posibilidad, pero cuando uno es chamo se cree cualquier cosa). Son la generación maldita, la que se les alevosea a sus mayores encamada por los mismos mayores. Son borrachos y drogadictos y promiscuos y siempre tienen la razón. ¿A qué voy?

Nosotros teníamos miedo. No digo que sea lo ideal, porque nosotros crecimos en una época rara, de presidentes caídos, quiebras nacionales, peligro en todo lado. Capaz nos programó la vida para estar siempre en pie de guerra y con las espaldas contra la pared, y eso que no vivimos una guerra como los europeos de mitad de siglo pasado y los gringos de toda la vida. Pero desarrollamos un respeto por el mundo, tal vez medio exagerado. Y eso, de alguna manera, te enseña a apreciar TODO.

Yo lo que veo en esa generación maldita es que no saben bailar. Le quedan viendo feo al que en verdad se divierte en una fiesta (y baila como loco), a menos que esté borracho!!! Cambian de novia como de camiseta y creen que saben de fútbol porque son hinchas del Barça. Se pasean por el mundo y creen que son cultos porque alternan con otros como ellos, pero de otro color. Creen que Harry Potter es literatura juvenil de calidad, y que 50 Shades of Gray es el no va más. La interacción social está estancada en los celulares y (cosa que no ha cambiado) se aceita con trago y cosas peores. En vez de repudiarlos, abrazaron los peores venenos de nuestra generación (el reggaetón por ejemplo) y los hicieron vida (han oído hablar de los "cromos"? No los del mundial. Son fotos de sus amigas, compañeras y novias, hermanas de sus amigos, desnudas o sugestivas. Tomadas POR ELLAS MISMAS. Y se los intercambian y coleccionan!!!).

Ahora me pueden decir (y con haaaaaarta razón!!!) que muchas de esas cosas pasaban también en mi generación, y otras probablemente hubieran pasado de existir la tecnología. Pero antes había más rebeldes. Más cuestionadores. Más lectores. Más punkeros, metaleros, existencialistas, y menos hipsters, salvadores de las vacas. Esos horribles errores filosóficos salían de algún tipo de inquietud. ¿Qué pasó con la inquietud? [ESTE POST ESTA IGUALITO A OTRO QUE ESCRIBÍ ALGUNA OTRA VEZ. ME CONSUME ESTE TEMA]. Y quieren saber qué es lo peor de esta generación maldita?
Que no tienen la culpa.
La tienen esa desgracia de padres que les crían. Esos que no les educan, sino que se "hacen amigos", que en vez de enseñarles el valor del cuerpo y del sexo les dan condones y pastillas, esos que se divorcian porque se casaron a la ligera, y cuernearon a la ligera, porque llevan toda su vida a la ligera. Esos mismos que nos van a gobernar, porque el descuido que tienen con sus hijos lo compensaron con éxito económico y político, y que nos van a dar una época interesante de libertad económica y social y de tristísima pobreza intelectual y espiritual. Y que en general son gente de corazón muy bueno, con conciencia social e inquietudes reales, pero que tempoco tienen del todo la culpa, porque a ellos a su vez les criaron los que crecieron en la época de los hippies.

Que maravilla sería el mundo sin hippies.

Ahora, si no nos tomamos la molestia de presentarles a los clásicos, de enseñarles a bailar salsa, de mandarles al carajo cuando le faltan el respeto a una señorita o un mayor, les tocará aprender a las malas o botar fregando más el mundo. Pero nosotros, con nuestra estupidez, nos hacemos a los jóvenes con la absurda esperanza de estar de moda, de que no nos desprecien por viejos, de que no pase nuestro momento de gloria.

Haz patria, corrígeles. Hazles sentir miserables. Reprímeles. Diviértete.

Ya, se me fue un poco de las manos. Pero si no me crees, anda a una de sus fiestas y observa la apatía y falta de talento para el baile, y la preponderancia del trago barato. Lo del trago barato es una constante vieja, pero eso de la apatía y falta de talento para mí es una muy mala señal, porque poco se puede esperar de una generación que no sabe festejar. Y sabes por qué no saben festejar? porque no saben APRECIAR. No saben lo que vale una alegría, y no saben lo que vale una pena. 

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