El fútbol es lo más importante de lo menos importante. Por un cúmulo de razones que no logro entender del todo nos apasiona, nos conmueve, nos ilusiona, nos consume. Para otros quien sabe, lo que les ocasiona esas cosas capaz sea el golf, coleccionar estampillas, el cine, o lo que sea (hasta hay esos pintorescos que se disfrazan de dibujos animados japoneses, cosplay se llama). Pero yo en ese sentido soy bien mainstream: a mí me gusta el fútbol; y capaz eso signifique que soy simplón, poco sofisticado, no sé.
Yo creo que lo que pasa con el fútbol es que toca en muchos ámbitos esa búsqueda del hombre por la victoria, la excelencia, el honor. El fútbol nos muestra todos los días la diferencia entre el amor al deporte y a la camiseta y la pasión por la plata; la distancia entre el amor a las cosas bien hechas y la necesidad de ganar como sea, la diferencia entre el caballero y el animal. Y si bien muchas otras distracciones implican esas mismas cosas, en el fútbol se ve mejor ese balance entre equipo e individuo, y entre los dos y los colores que representan. Esa lucha por controlar los imponderables, el hecho de que la suerte también juega y a veces te "juegan Barcelona" y no hay nada que puedas hacer. Ese tragarte un enemigo en la cancha (el árbitro) en pro de un orden más justo. Ese no se que del fracaso que no es fracaso individual pero que lo incluye. Esa combinación de orden y estrategia con pasión y sacrificio y ese sentir que la sangre que corre en las venas de todo un estadio, todo un país, todo el planeta se mueve a mismo golpe. Sentir que el mundo se paraliza y nos despreocupamos un ratito todos juntos.
En la competencia deportiva en general, y en el fútbol en particular el hombre proyecta su vida. los valores que buscas en las cosas más importantes sol los que buscas también en el fútbol, y lo que te parece despreciable afuera también en el estadio debe serlo. El fútbol es la simplificación de la vida diaria, acortada y limitada. Es ver dentro de un rectángulo la virtud contra el vicio, la superación o la caída. Y yo creo que por eso hay pocas cosas que me hagan sentir tan vivo como la explosión de alegría de un estadio lleno cuando "el árbitro dice: jueguen muchachos!" o que hagan fluir mi sangre como gritar un gol en serio. Porque para mí el apasionamiento del fútbol (cuando no deja de ser "lo más importante de lo menos importante", cuando no pierde su sitio) es un apasionamiento por aquello que el fútbol tiene de trascendente: el honor, la belleza, la unión, el sudor del trabajo, la alegría de vivir. El compromiso con una idea, la lealtad, la fidelidad, la humildad. El creer que en cualquier cancha de la vida son once contra once y puede ganar cualquiera, que ganar está en tus manos. El sentir que te corre fuego por las venas por un ideal, por algo que va más allá de ti, por lo que es honorable y correcto, esa pasión ordenada al bien y a ir más allá es lo que hace que un hombre sea UN HOMBRE. Y el fútbol nos ayuda a entender eso eso, aunque sea en chiquito, todos los domingos.
Igual que esos pequeños rituales que las clases altas han sobrecomplicado o simplemente olvidado y que en la gente sencilla subsisten con una naturalidad saludable (como el bailar, o la conversación de tienda, incluso las historias populares tipo cuento de hadas o esa dinámica que sólo se da en la cocina de una casa en donde se está cocinando algo y de la nada propios y extraños son familia), el fútbol es en esencia gente siendo genuinamente humana. Y eso es algo sorprendentemente difícil de encontrar.
Me gusta tu idealización del fútbol. Sin embargo yo, desde hace algunos años, no encuentro eso en casi ningún lado. Y estoy incluyendo hasta la picadita entre amigos, porque rara vez verás que el sano sentimiento deportivo puede más que la envidia, el afán de ganar, los complejos hechos carne en "el gramado" en forma de trampa, violencia y alegato. Tal vez sea pesimista, pero desde hace algún tiempo sólo la selección del Ecuador me gana, y veo sus partidos, no sin cierto cargo de conciencia... Ya ni la suciedad que enloda al mejor equipo de la historia (el Barça de Pep) ha podido quitarme esa idea.
ResponderEliminarTe entiendo. Pero eso es lo que el fútbol es para mí, y no voy a dejar que nadie me lo quite. Que todo el mundo lo prostituya y lo ensucie, pero a mí no me arrastran. No voy a dejar que me impidan vivir mi vida al 100% en lo que me apasiona porque ellos no quieren hacerlo! Saludos!
Eliminar