Andaba yo pensando (sano ejercicio, Tomás!!!) bastante intensamente en algunas cosas chiquitas que para mí son importantes, en detalles que parecen superficiales pero que en mi vida han sido fuente de abundante reflexión. Observando a las mujeres que me rodean siempre he pensado algunas cosas bien random pero que hoy les comparto.
Hablando de mujeres y traiciones -más de mujeres de que traiciones- hay algunos detalles que para mí hacen que una mujer sea el no va más, y conllevan una defensa de lo que para mí es importante en la vida.
A mí me gustan las mujeres sin maquillaje, y cuando se maquillan que sea poco (el pintalabios no me gusta ni un poquito, nio nio). A mí me gusta que la gente de la cara que Dios le ha dado, y no hay mejor maquillaje que la sonrisa. Eso no quiere decir que hombres y mujeres no deben cuidarse (y engalanarse cuando la ocasión lo amerita), sólo quiere decir que la belleza se logra mejor con actitud que con pintura.
Me encantan las mujeres de a jean, converse (los zapatos, no que "converse" bastante, aunque eso tampoco es malo) y hoodie. Eso es simplemente porque dan la impresión de que salen a la calle a vivir, no a conquistar. Esto obviamente solo es gusto y feeling, ojo. Que se vistan como quieran mientras haya pureza y sobriedad. El buen gusto también cuenta, pero ustedes me entienden.
Me mueven las mujeres que me plantan cara y me ponen en mi sitio. Eso no quiere decir que no sean dulces y mansas (pero no mensas), y no por eso van a dejar de ser imitadoras fieles de María Santísima. Quiere decir que le ponen empeño a la vida y fuego al trabajo.
Me gusta que las mujeres de frondoso cabello ensortijado se dejen su frondoso cabello ensortijado (poesía señores!!) y las de cascadeante cabello lacio se dejen su pelo lacio (cascadeante etc etc). No entiendo mucho ni el rizador ni el alisador. No digo que no lo hagan, disfruten su pelo (Dios sabe que yo no puedo disfrutar el mío... sniff sniff), pero también aprecien como es. Apuesto a que la mitad de lacias/os del mundo quieren ser churones y viceversa, y esa no es la idea.
Es hermoso y chocochévere cuando la mujer es plenamente femenina en sus gestos, su actuar, su vestir, su hablar. Pero eso no puede implicar esa actitud de "soy princesita, si me caigo me rompo" que tiene muchas chicas (y algunos caballeros, Dios nos ampare) hoy en día. La mujer fuerte de corazón es la que sabes que no se va a derrumbar cuando la cosa se ponga difícil. Esa mujer sabe que la plata va y viene, y que no puede hacerse realidad esa frase que dice que "cuando la necesidad entra por la puerta, el amor salta por la ventana". Ahora los matrimonios se acaban a la primera dificultad, y es porque están formados por príncipes y princesas, no por hombres y mujeres. Obvio que yo me refiero a las mujeres en particular porque como varón que soy me gustan las mujeres, y por tanto me fijo en ellas mucho más, incluso tratándose de cuestiones como las que tratamos hoy, desde su trasfondo cuasi filosófico/antropológico/cultural (no puedo resistirme en ningún post a poner palabras pesadas así no tengan nada que ver. Soy un inmaduro). Pero los detalles de los que hablo tendrán su aplicación en los hombres también, variará la forma.
Si yo me caso y llego a viejo con alguien (más claro, si hay quien me aguante hasta viejo gruñón), ojalá sea con alguien que no les tenga miedo a las canas ni a las arrugas. Canas y arrugas son el trofeo de quien vive a cien, porque uno se arruga porque salió al sol y a que le pegue el viento, y sobre todo porque no ha tenido miedo de reír o llorar. Son la identificación que Dios da a aquellos a quienes les confía la sabiduría para guiar a los más jóvenes, y no creo que deban esconderse. Yo no quisiera una suerte de momia cuasi rubia (porque por alguna razón las señoras ahora se pintan el pelo en una gama que va desde un tolerable rubioso hasta un terrible color remolacha cocinada) de pelo corto hecho ola hacia arriba, y con la cara cubierta de dos centímetros de un maquillaje espeso y aclarante como mi compañera en el ocaso de mis días (más y más poesía, venga, lleve!!!). Yo quiero una sonrisa rodeada de arrugas y unos ojos vivos enmarcados en pelo canoso pero todavía largo. Entiéndase una vez más que hablo de actitud más que de estética, solo que muchas veces la estética refleja una actitud.
Hay muchos otros detalles (como que cuando baile, en verdad baile) que hablan de quien es una persona, pero los que ahurita se me ocurren siempre me han cautivado. Son los que reflejan una mujer cristiana ideal en sólo algunos sentidos, pero ideal para Yours Truly (yours truly significa yo el que escribe, no es una revista tipo Buenhogar). Esa mujer que vive intensamente su fe y por ende su vida va a encontrar ese justo medio de la virtud en cada cosita, porque para ella la vida es Cristo.
Ojo, no pretendo dar aquí reglas de ningún tipo, pero este es MI blog (jejeje) y por eso les cuento un poco de lo que a mí me mueve y por qué. Y eso que no entro en detalle de lo que me gusta en una mujeres a otros diversos niveles porque capaz por accidente alguna se siente referenciada y se me asusta!!! Digo hoy cosas sueltas, para que quieren hacer referencia a algo que va más allá. No se vayan tanto al detalle, busquen el espíritu de lo que digo. No quería tanto hacer un post de mi mujer ideal (aunque eso parezca a fin de cuentas #FAIL) sino de cosas importantes en la vida a través de las mujeres que uno aprende a admirar por su actitud y su forma de ver la cosa.
Y no se vayan a indignar si su abuelita se pinta el pelo color remolacha o si ustedes se planchan el pelo todos los días. Sean santas! Lo demás son detalles, y a la final lo que la gente verá es el corazón.
Hablando de mujeres y traiciones -más de mujeres de que traiciones- hay algunos detalles que para mí hacen que una mujer sea el no va más, y conllevan una defensa de lo que para mí es importante en la vida.
A mí me gustan las mujeres sin maquillaje, y cuando se maquillan que sea poco (el pintalabios no me gusta ni un poquito, nio nio). A mí me gusta que la gente de la cara que Dios le ha dado, y no hay mejor maquillaje que la sonrisa. Eso no quiere decir que hombres y mujeres no deben cuidarse (y engalanarse cuando la ocasión lo amerita), sólo quiere decir que la belleza se logra mejor con actitud que con pintura.
Me encantan las mujeres de a jean, converse (los zapatos, no que "converse" bastante, aunque eso tampoco es malo) y hoodie. Eso es simplemente porque dan la impresión de que salen a la calle a vivir, no a conquistar. Esto obviamente solo es gusto y feeling, ojo. Que se vistan como quieran mientras haya pureza y sobriedad. El buen gusto también cuenta, pero ustedes me entienden.
Me mueven las mujeres que me plantan cara y me ponen en mi sitio. Eso no quiere decir que no sean dulces y mansas (pero no mensas), y no por eso van a dejar de ser imitadoras fieles de María Santísima. Quiere decir que le ponen empeño a la vida y fuego al trabajo.
Me gusta que las mujeres de frondoso cabello ensortijado se dejen su frondoso cabello ensortijado (poesía señores!!) y las de cascadeante cabello lacio se dejen su pelo lacio (cascadeante etc etc). No entiendo mucho ni el rizador ni el alisador. No digo que no lo hagan, disfruten su pelo (Dios sabe que yo no puedo disfrutar el mío... sniff sniff), pero también aprecien como es. Apuesto a que la mitad de lacias/os del mundo quieren ser churones y viceversa, y esa no es la idea.
Es hermoso y chocochévere cuando la mujer es plenamente femenina en sus gestos, su actuar, su vestir, su hablar. Pero eso no puede implicar esa actitud de "soy princesita, si me caigo me rompo" que tiene muchas chicas (y algunos caballeros, Dios nos ampare) hoy en día. La mujer fuerte de corazón es la que sabes que no se va a derrumbar cuando la cosa se ponga difícil. Esa mujer sabe que la plata va y viene, y que no puede hacerse realidad esa frase que dice que "cuando la necesidad entra por la puerta, el amor salta por la ventana". Ahora los matrimonios se acaban a la primera dificultad, y es porque están formados por príncipes y princesas, no por hombres y mujeres. Obvio que yo me refiero a las mujeres en particular porque como varón que soy me gustan las mujeres, y por tanto me fijo en ellas mucho más, incluso tratándose de cuestiones como las que tratamos hoy, desde su trasfondo cuasi filosófico/antropológico/cultural (no puedo resistirme en ningún post a poner palabras pesadas así no tengan nada que ver. Soy un inmaduro). Pero los detalles de los que hablo tendrán su aplicación en los hombres también, variará la forma.
Si yo me caso y llego a viejo con alguien (más claro, si hay quien me aguante hasta viejo gruñón), ojalá sea con alguien que no les tenga miedo a las canas ni a las arrugas. Canas y arrugas son el trofeo de quien vive a cien, porque uno se arruga porque salió al sol y a que le pegue el viento, y sobre todo porque no ha tenido miedo de reír o llorar. Son la identificación que Dios da a aquellos a quienes les confía la sabiduría para guiar a los más jóvenes, y no creo que deban esconderse. Yo no quisiera una suerte de momia cuasi rubia (porque por alguna razón las señoras ahora se pintan el pelo en una gama que va desde un tolerable rubioso hasta un terrible color remolacha cocinada) de pelo corto hecho ola hacia arriba, y con la cara cubierta de dos centímetros de un maquillaje espeso y aclarante como mi compañera en el ocaso de mis días (más y más poesía, venga, lleve!!!). Yo quiero una sonrisa rodeada de arrugas y unos ojos vivos enmarcados en pelo canoso pero todavía largo. Entiéndase una vez más que hablo de actitud más que de estética, solo que muchas veces la estética refleja una actitud.
Hay muchos otros detalles (como que cuando baile, en verdad baile) que hablan de quien es una persona, pero los que ahurita se me ocurren siempre me han cautivado. Son los que reflejan una mujer cristiana ideal en sólo algunos sentidos, pero ideal para Yours Truly (yours truly significa yo el que escribe, no es una revista tipo Buenhogar). Esa mujer que vive intensamente su fe y por ende su vida va a encontrar ese justo medio de la virtud en cada cosita, porque para ella la vida es Cristo.
Ojo, no pretendo dar aquí reglas de ningún tipo, pero este es MI blog (jejeje) y por eso les cuento un poco de lo que a mí me mueve y por qué. Y eso que no entro en detalle de lo que me gusta en una mujeres a otros diversos niveles porque capaz por accidente alguna se siente referenciada y se me asusta!!! Digo hoy cosas sueltas, para que quieren hacer referencia a algo que va más allá. No se vayan tanto al detalle, busquen el espíritu de lo que digo. No quería tanto hacer un post de mi mujer ideal (aunque eso parezca a fin de cuentas #FAIL) sino de cosas importantes en la vida a través de las mujeres que uno aprende a admirar por su actitud y su forma de ver la cosa.
Y no se vayan a indignar si su abuelita se pinta el pelo color remolacha o si ustedes se planchan el pelo todos los días. Sean santas! Lo demás son detalles, y a la final lo que la gente verá es el corazón.
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