Dice Juan Pablo II que no es posible conocer a Cristo y no sentir el impulso, la necesidad de anunciarle. No son las palabras exactas pero es una verdad del tamaño de una hermosa catedral gótica de las bucólicas tierras germanas (esa parte no tiene sentido pero me gustó como sonaba). Eso quiere decir que si no siento la necesidad de anunciarle es porque no le conozco!! Ahora, si te dices cristiano (no cristiano ronaldo, cristiano católico!! último chiste malaso, pinky promise) y no conoces a Cristo es como decir que eres casado pero no saber con quien, o no saber qué le gusta, quién es su familia, etc.
Cristo es una persona. Real, vivo, consciente. Simplemente resulta que es Dios. Pero como con toda persona, el llegar a conocerle depende de cuanto contacto tengas con Él, cuanto converses, cuanto averigües de su vida. Entonces se arma un círculo virtuoso (que no es un santo gordito. Murió la pinky promise): más le conoces, más le amas; más le amas, más quieres conocerle. Llegamos a la primera conclusión: si no sientes la necesidad de anunciarle es porque has perdido tu relación con Él, al menos en parte.
Con Cristo pasa algo especial: el conocerle implica darse cuenta de que no hay nada ni nadie en esta vida que pueda darle sentido al asunto como Él. Eso nos lleva a la segunda conclusión: si no estás dispuesto a hacer lo que sea y dejar lo que sea para tener a Cristo (y para que los demás lo tengan), te hace falta conocerlo.
La forma estándar de conocer a Cristo está en los sacramentos, la lectura y la oración. Tercera conclusión: si no tienes la necesidad ardiente de anunciar a Cristo, estás flojo en la oración. Si no estás dispuesto a dejar cosas de lado, a hacer sacrificios, estás flojo en la oración. Si te preocupa demasiado tu incapacidad, estás flojo en la oración. Si tienes miedo a la soledad, estás flojo en la oración. Si no encuentras cómo y dónde servir, estás flojo en la oración. Si lo que piensen los otros te importa más que lo que piense Cristo, estás flojo en la oración.
Para estar de pie en la vida, hay que estar de rodillas ante Cristo, con los pies en la tierra y los ojos (las vistas!!!) en el cielo!
El que está bien en la oración no anda eligiendo que servicio le gusta. Hemos de entender que estamos para servir, no para preferir.
Y aquí se acaban las reflexiones sueltas. llegamos a las 1500 visitas, lo que implica que somos pocos, pero locos! Todo sea para María para mayor gloria de Dios, hasta los posts que hablan de fútbol. Bendiciones.
Cristo es una persona. Real, vivo, consciente. Simplemente resulta que es Dios. Pero como con toda persona, el llegar a conocerle depende de cuanto contacto tengas con Él, cuanto converses, cuanto averigües de su vida. Entonces se arma un círculo virtuoso (que no es un santo gordito. Murió la pinky promise): más le conoces, más le amas; más le amas, más quieres conocerle. Llegamos a la primera conclusión: si no sientes la necesidad de anunciarle es porque has perdido tu relación con Él, al menos en parte.
Con Cristo pasa algo especial: el conocerle implica darse cuenta de que no hay nada ni nadie en esta vida que pueda darle sentido al asunto como Él. Eso nos lleva a la segunda conclusión: si no estás dispuesto a hacer lo que sea y dejar lo que sea para tener a Cristo (y para que los demás lo tengan), te hace falta conocerlo.
La forma estándar de conocer a Cristo está en los sacramentos, la lectura y la oración. Tercera conclusión: si no tienes la necesidad ardiente de anunciar a Cristo, estás flojo en la oración. Si no estás dispuesto a dejar cosas de lado, a hacer sacrificios, estás flojo en la oración. Si te preocupa demasiado tu incapacidad, estás flojo en la oración. Si tienes miedo a la soledad, estás flojo en la oración. Si no encuentras cómo y dónde servir, estás flojo en la oración. Si lo que piensen los otros te importa más que lo que piense Cristo, estás flojo en la oración.
Para estar de pie en la vida, hay que estar de rodillas ante Cristo, con los pies en la tierra y los ojos (las vistas!!!) en el cielo!
El que está bien en la oración no anda eligiendo que servicio le gusta. Hemos de entender que estamos para servir, no para preferir.
Y aquí se acaban las reflexiones sueltas. llegamos a las 1500 visitas, lo que implica que somos pocos, pero locos! Todo sea para María para mayor gloria de Dios, hasta los posts que hablan de fútbol. Bendiciones.
Totalmente de acuerdo. creo que siempre nos faltara conocer a Cristo. y creo que la formación, la oración y el apostolado (caridad) hacen un gran trípode para este conocimiento. Creo ante todo que el conocimiento de Cristo, que genera fuego en el corazón, no se completa solamente con la formación, o solamente con la oración, o solamente con el apostolado, sino una combinación de los tres. realmente que esto de conocer a cristo tiene una dimensión espiritual y mística, infundida por la gracia de Dios, pero que no es algo eterno ni abstracto, es una realidad espiritual..
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