Aletargados por el calor a las 3 de la tarde. Eso es lo que parecemos. Para huir del calor lo único que queremos hacer es dormir, bañarnos en agua fría, tomar Coca Cola y esperar a que baje el sol. Y si el problema fuera el calor estaríamos en lo correcto, pero el calor que tiene ardiendo al mundo no es de los que pasa en par de horas. Es el calor de un horno, alimentado con los corazones de los que perdieron la esperanza. De los malos que quieren dominarte no sólo económica o políticamente sino moralmente. Quieren decirte que pensar, que sentir, que amar y que odiar. Quieren que tengas toda la información pero que no te detengas a analizarla, como quien lee su Timeline de Twitter y sabe todo lo que ha pasado en el mundo pero no entiende cómo ni por qué. Te quieren manso, te quieren débil. Por eso te dan la piscina, la hamaca y la Coca Cola, que en el mundo real se llaman diversión, placer, comodidad. Y si no te las dan, plantan en tu corazón un deseo ardiente de conseguirlas, porque quieren que creamos que el calor va a pasar, y solo debemos esperar. Mientras tanto lucran de la muerte de inocentes, de la sexualidad de hombres y mujeres, de las ilusiones de los jóvenes.
Pan y circo. Nunca frugalidad, jamás silencio. Porque en la necesidad y en la quietud podrías oír esa voz de adentro, esa que te grita "Levántate y Resiste!!!" Que te implora, que te urge a descubrir que puedes ser mucho más, para servir mejor. Quieren que el calor venga de fuera, para sofocar la necesidad de dejar que salga de adentro. Si el calor sale, se atasca el engranaje, porque se da cuenta de que debe ir hacia el otro lado. Ese engranaje será reemplazado, tirado al chaterrero de la soledad, la persecución, el desempleo, aislado de las otras piezas de una maquinaria que te usa para beneficio de otros. Pero cuando el fuego de adentro es suficientemente fuerte, puede mover a los otros a cambiar de dirección, o al menos a detener la máquina.
Gente que todavía cree en Marx, gente que cree que todo vale, gente que en lo único que cree es en no creer. Revoluciones lideradas por iluminados, que saben mejor que tú lo que tu corazón necesita. Desfiles de orgullo de ser diferentes, cuando en verdad están festejando que les hicieron en un molde. Inconformidad para dummies, para que la conciencia se duerma y te creas rebelde, especial, y tenerte controlado.
No necesitas un horno. Date cuenta de que puedes arder desde adentro, de que puedes sacudir la comodidad, y de que no hay que esperar a que pase el hambre, la injusticia, la tristeza, la desolación, como esperamos a que pase el sol de las 3 de la tarde. Cuando el calor viene del mundo te aletarga. Cuando viene de dentro, te impulsa. El calor de fuera quiere que te escondas de él, el calor de dentro te enciende de tal forma que cuando te anima, el mundo parece frío, o más bien, tibio. Levántate y resiste! Cuestiona lo que te dice la moda, la costumbre. Ese "calor" del mundo no es más que el clamor de quienes sufren. No por lo económico, que es lo de menos, sino porque tienen destrozado el corazón, porque les dijeron que no valen porque son feos, porque son pobres, porque son tontos, porque quieren ser buenos y no conformes. Responde! Grita! Cambia ese calor vacío por un fuego que consume. Consúmete. Y si el mundo te da la espalda, róbale la billetera.
Hay que incendiar el mundo, no con violencia, no con odio, pero sí con firmeza. Párate contra la corriente, y déjale que te escupa en la cara. Hay que hacer entender a las almas que la solución al calor del mundo no es enfriar el corazón, es que arda cien veces más fuerte. Hay que incendiar el mundo con amor. Ante el desprecio, amor. Ante la desidia, pasión. Ante la tristeza, ternura pura, alegría sana.
Arde. Enciéndete. Consúmete. Inmólate en el fuego que ese Hombre vino a traer a la Tierra, y que tanto quiere que ya arda.
TOTUS TUUS.
Pan y circo. Nunca frugalidad, jamás silencio. Porque en la necesidad y en la quietud podrías oír esa voz de adentro, esa que te grita "Levántate y Resiste!!!" Que te implora, que te urge a descubrir que puedes ser mucho más, para servir mejor. Quieren que el calor venga de fuera, para sofocar la necesidad de dejar que salga de adentro. Si el calor sale, se atasca el engranaje, porque se da cuenta de que debe ir hacia el otro lado. Ese engranaje será reemplazado, tirado al chaterrero de la soledad, la persecución, el desempleo, aislado de las otras piezas de una maquinaria que te usa para beneficio de otros. Pero cuando el fuego de adentro es suficientemente fuerte, puede mover a los otros a cambiar de dirección, o al menos a detener la máquina.
Gente que todavía cree en Marx, gente que cree que todo vale, gente que en lo único que cree es en no creer. Revoluciones lideradas por iluminados, que saben mejor que tú lo que tu corazón necesita. Desfiles de orgullo de ser diferentes, cuando en verdad están festejando que les hicieron en un molde. Inconformidad para dummies, para que la conciencia se duerma y te creas rebelde, especial, y tenerte controlado.
No necesitas un horno. Date cuenta de que puedes arder desde adentro, de que puedes sacudir la comodidad, y de que no hay que esperar a que pase el hambre, la injusticia, la tristeza, la desolación, como esperamos a que pase el sol de las 3 de la tarde. Cuando el calor viene del mundo te aletarga. Cuando viene de dentro, te impulsa. El calor de fuera quiere que te escondas de él, el calor de dentro te enciende de tal forma que cuando te anima, el mundo parece frío, o más bien, tibio. Levántate y resiste! Cuestiona lo que te dice la moda, la costumbre. Ese "calor" del mundo no es más que el clamor de quienes sufren. No por lo económico, que es lo de menos, sino porque tienen destrozado el corazón, porque les dijeron que no valen porque son feos, porque son pobres, porque son tontos, porque quieren ser buenos y no conformes. Responde! Grita! Cambia ese calor vacío por un fuego que consume. Consúmete. Y si el mundo te da la espalda, róbale la billetera.
Hay que incendiar el mundo, no con violencia, no con odio, pero sí con firmeza. Párate contra la corriente, y déjale que te escupa en la cara. Hay que hacer entender a las almas que la solución al calor del mundo no es enfriar el corazón, es que arda cien veces más fuerte. Hay que incendiar el mundo con amor. Ante el desprecio, amor. Ante la desidia, pasión. Ante la tristeza, ternura pura, alegría sana.
Arde. Enciéndete. Consúmete. Inmólate en el fuego que ese Hombre vino a traer a la Tierra, y que tanto quiere que ya arda.
TOTUS TUUS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario